De repente las aguas del mar rojo se abren bajo mis pies y todo cobra un nuevo y luminoso sentido. Termino la semana con la convicción de que todo este camino nos llevará a alguna parte. El conocimiento que voy acumulando día a día y que, en ocasiones, me parece el mas absoluto de los absurdos, funciona esta vez con la precisión de un reloj suizo. Aun así, mi falta de fe hace que mis resultados queden muy por debajo de las posibilidades reales que me ha ofrecido el mercado esta semana. La próxima vez, no pondré en duda lo aprendido y asumiré con valentía lo bueno y lo malo de este oficio tan complicado. Algunas cosas que he leído y escuchado estos días en algunos blogs me han ayudado a permanecer firme y alerta. Gracias a todos.

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